8 Causas de deserción estudiantil en la educación superior

Isabel S. Retención
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No importa el tipo de universidad o casa de estudio. Hay factores muy comunes que disminuyen las tasas de retención estudiantil en la educación superior. Pueden ser problemas individuales o una mezcla de factores. Por eso, las facultades deben trabajarlas de manera adecuada para reducir la deserción.

1. Problemas financieros

Es la principal señal de auxilio del estudiante y uno de los principales predictores de deserción. Los problemas financieros se deben normalmente por la pérdida de empleo de quien está a cargo de pagar la universidad (ya sea el mismo estudiante, un padre o apoderado), lo que puede añadir un factor de estrés a lo que ya es un serio problema la falta de dinero.

Por ejemplo, de acuerdo a Times Higher Education, 1 de cada 4 estudiantes en Alemania tienden a dejar los estudios debido a los problemas monetarios, una mala relación con el profesor o falta de motivación.

La escritora y editora Margerite McNeal, describe cómo este problema se ha complicado cada vez más en países como Estados Unidos debido a las deudas estudiantiles. Un 40% de los que asumen esa carga no están realizando sus pagos, lo que nutre un ciclo vicioso de deuda que les obliga a dejar sus estudios. Cita el ex secretario de educación norteamericano, Arne Duncan, quien señala que “El grado académico más caro es el que no se completa”.

De acuerdo al portal Collegeview.com, algunos estudiantes “subestiman los costos de la universidad y se dan cuenta demasiado tarde de que carecen de los fondos para cubrirlo. Otros deciden que es más conveniente ganar dinero trabajando a tiempo completo que seguir buscando un grado académico tan caro”.

2. Pobre preparación escolar

Aunque las universidades están haciéndose cargo de deficiencias por parte de los estudiantes cuando provienen del colegio, en áreas como lenguaje y matemáticas, algunos alumnos llegan al punto en el que se sobrecargan de trabajo, por lo que dejan sus estudios.  

Margerite McNeal es dura al sentenciar que en Estados Unidos, “las instituciones de educación superior apuntan con el dedo a los colegios por enviarles estudiantes poco preparados que desertan, porque no logran copar con la carga de trabajo. Pero las universidades no son víctimas inocentes. Podrían estar haciendo más para ayudar a que los estudiantes tengan éxito incluso antes de que se matriculen”.  

No es solo el nivel académico de cada carrera, sino la actitud psicológica. Por ejemplo, Times Higher Education muestra que en España algunos de los que entran a la universidad proveniente de programas técnicos “tienen problemas para familiarizarse con el lado teórico de su carrera. Otros están desorientados por el cambio de un ambiente estructurado en la escuela, a un mundo universitario más autónomo”.

3. La carrera no convence al estudiante

Cualquier profesor universitario verá dos tendencias: la carrera no cumplió con las expectativas del alumno, o no era la primera opción de carrera de ese estudiante.

En Estados Unidos, cuando se les pregunta la carrera o mención a los estudiantes de primer o segundo año a principios de semestre, estos sentencian:

"No me he decidido”. 

En América Latina, el panorama es algo distinto. En países como Chile, se le exige a estudiantes de 17 o 18 años que elijan una especialización que dura entre 4 a 7 años, antes de que siquiera terminen de definir su vocación.

Así, aquellos estudiantes en disciplinas con barreras de entrada más bajas – como ciencias sociales – tienen tasas de deserción más altas que aquellas carreras con una barrera de entrada más alta, como medicina.

Afortunadamente, este panorama está cambiando, en la medida que más universidades integran modelos de college, con sistemas de bachillerato y planes comunes, donde los estudiantes se orientan más antes de decidir una carrera.

4. Conflicto entre el estudio, la familia y el trabajo

Sucede tanto en programas de pregrado como posgrado. De acuerdo a un estudio del Bill and Melinda Gates Foundation, en 2009, el principal motivo de deserción estudiantil era el conflicto de interés entre las labores de la escuela, el trabajo y el hogaré

“Muchos estudiantes que dejan la universidad tienen que trabajar mientras estudian. A menudo se les hace difícil mantenerse a sí mismos, a sus familias, e ir a la universidad al mismo tiempo. Muchos tienen niños que dependen de ellos, y se matriculan en jornada parcial. Muchos carecen del apoyo financiero suficiente de sus padres o de programas de becas”.

Aunque éste es un tema financiero, hay otros elementos que subyacen en este balance de trabajo y estudio. 3 de cada 4 encuestados por la fundación señaló que el trabajo contribuyó a la decisión de dejar sus estudios, y 1 de cada 3 dijo que equilibrar su empleo y los estudios era “demasiado estresante”.

5. Cuando se reprueban las asignaturas constantemente

No se trata de reprobar una o dos clases. Los estudiantes pueden sentirse sobrepasados cuando deben repetir muchos cursos de introducción, y el ramo reprobado es la norma en lugar de ser un caso aislado. Junto a la tremenda carga de trabajo acumulado, los estudiantes se estresan, y la motivación se reduce por muchos factores adicionales:

  • Sienten que “no se la pueden” con el trabajo que se les viene.
  • Les aterra pensar que deberán pagar un año más de estudios.
  • Lamentan que sus compañeros avancen por delante de ellos.
  • Se sienten desalentados.
  • Sienten que, aunque les gusta la carrera, la disciplina no está hecha para ellos.

6. Falta de interacción de calidad con profesores y orientadores

Un alta tasa de profesor por alumno no solo atenta contra la calidad de la educación, sino que entrega una experiencia de aprendizaje poco amena para los alumnos. Es poco personalizada y al final del día no puede motivar a los estudiantes.

Muchos expertos en educación coinciden que la experiencia de aprendizaje mejora si los profesores y facultades trabajaran de manera más personalizada con los estudiantes. Sir Ken Robinson, académico líder en educación, es sumamente crítico de esa falta de conciencia. Señala que las escuelas que funcionan bien “contratan profesores que tratan a los estudiantes como individuos y que necesitan impulsar a sus estudiantes, no son accesorios que se arman a ciegas”.

Asimismo, Pedro A. Willging y Scott D. Johnson, del departamento de Educación en Recursos Humanos de la University of Illinois at Urbana-Champaign, estudiaron las tasas de deserción de la educación a distancia, y explican que dentro de los motivos específicos de la deserción había altísimos niveles de insatisfacción, y un sentimiento de que había “un ambiente de aprendizaje despersonalizado”.

7. Ambiente poco motivante

Algunos lo resumen de manera simple: “me fui porque me aburrí”. Sin embargo, hay algo más importante detrás de esa falta de compromiso estudiantil.

Lin Y. Muilenburga y Zane L. Berge estudiaron aquellas barreras que enfrentan los estudiantes en los programas a distancia. Señalan a la revista Distance Education que hay barreras motivacionales internas y externas.

  • A nivel interno, encontraron un sentimiento de desmotivación ya que su ambiente de aprendizaje “no proveía una motivación innata”.
  • A nivel externo concluyeron que los estudiantes sentían que faltaba un sentido de colaboración entre pares en un formato online, con la ausencia de señales sociales y un alto temor a aislarse.

Por lo mismo, esos sentimientos son importantes de detectar. Un estudio del portal GradNation.org mostró los principales motivos que manifestaban los estudiantes al dejar la universidad. Muchos demuestran una tendencia significativa sobre el pobre ambiente en la sala de clases:

  • “A nadie le importaba si asistía”.
  • Había un mal “ambiente estudiantil”.
  • Había “problemas con el profesor y la escuela”.

8. Falta de apoyo estudiantil

Este tema trasciende el bolsillo de cualquier estudiante, la capacidad de cualquier profesor y el nivel de dificultad de cualquier curso. Involucra todo el proceso académico y de gestión de la institución de educación superior. Los estudiantes pueden estar sufriendo una mezcla de problemas como los que explicamos más arriba.

Es posible que, individualmente nos lleven a dejar los estudios. Sin embargo, cuando se suman dos o más factores, debiera haber una alerta en el campus.

Los estudiantes no dejan la universidad “porque sí”.

Un estudiante puede tener problemas financieros, pero está motivado por su carrera y clases.
  • Es posible que no desee dejar sus estudios, sino negociar una manera de posponerlos uno o dos semestres, y retomarlos después.
  • Sin embargo, si el estudiante no está motivado, las chances de dejar definitivamente los estudios son mucho mayores.
Un estudiante no tiene problemas financieros, pero está reprobando todos sus cursos.
  • Si se le apoya a tiempo, podrá hacerse cargo de ello.
  • Pero cuando el estudiante se ve sobrecargado con materias cada vez más difíciles, que no puede digerir, se dará por vencido.
Un estudiante está reprobando una clase tras otra, pero sigue buscando terminar su carrera.
  • Si tiene la vocación de transformarse en psicólogo, abogado o enfermera, estará dispuesto a seguir por más años para terminar sus estudios.
  • Pero cuando le agregamos un sentimiento de desmotivación, en el que el estudiante no sabe hacia donde remar ese barco, es posible que desee irse.

A los estudiantes les tomó un gran esfuerzo y un proceso largo de reclutamiento y admisión antes de poder entrar a la universidad. Por lo tanto, no dejan sus estudios de la noche a la mañana.

Antes de dejar la universidad, pasan por un proceso de reflexión, y es posible que busquen ayuda en algún lugar. Cuando no encuentran la ayuda, entran en un ciclo vicioso de sentimientos encontrados: aislamiento, frustración, una caída en su autoestima, confusión, hasta que se dan por vencido.

Estos son solamente algunos factores que podrían incrementar las tasas de deserción. Su universidad puede encontrar varios otros. Sin embargo, sin importar el motivo, la solución más importante al problema es un accionar académico y un apoyo oportuno al alumno.

Si eso no ocurre, no es solo el estudiante el que reprueba: es la misma universidad la que no cumple con su compromiso con el alumno.

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