El Nuevo Campus

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Mientras la universidad online crece, el campus entra en crisis. La pandemia por COVID-19 ha acelerado el proceso de virtualización de la Educación Superior, ya hace años catalogado como inevitable. Docentes que rehuían de la educación a distancia, considerándola como una pobre alternativa a la milenaria tradición del aula, hoy se ven forzados a realizar sus clases mediante video conferencias. Alumnos que nunca habían considerado la modalidad virtual comienzan a acostumbrarse, y experimentan por primera vez sus beneficios. La administración se adapta sin mayores problemas al teletrabajo y, al momento de sacar cuentas, ve grandes ahorros, un estudiantado adaptado y un profesorado sorprendido. Esa es la visión general que me queda luego de ver y leer una gran cantidad de webinars, seminarios y artículos, además de preguntarle directamente a directores, dueños y administrativos de variadas universidades latinoamericanas.

Los resultados aún no se conocen, pero existen precedentes. Basados en la experiencia de instituciones pioneras en eLearning, y en varios reviews de un sinnúmero de estudios, se concluye que eLearning lleva a mejores resultados académicos de los estudiantes. Pero no sólo se conocerán de pronto sus beneficios para la enseñanza, sino que también se reconocerá la oportunidad de atacar tres de los grandes desafíos que enfrentan hoy las Instituciones de Educación Superior: elevados costos, personalización de la educación, y flexibilidad horaria.

Todo esto llama a la pregunta, ¿qué sucederá entonces con el campus? Sin mayor crecimiento en el número de personas que persiguen educación terciaria (tanto en el mundo desarrollado como en la mayoría de los países de Latinoamérica), y con una acelerada tendencia a la virtualización, podemos imaginar campus semivacíos y cada vez más irrelevantes en el proceso educativo. En este contexto, propongo aquí tres características principales que creo debe poseer el verdadero Smart Campus en un futuro cercano. Hoy, más que nunca, inteligencia significa adaptación; el campus debe cambiar para sobrevivir.

Blended

Los estudios en efecto hablan de una superioridad de eLearning sobre educación presencial, tanto en resultados académicos como satisfacción de estudiantes y alumnos. Sin embargo, la modalidad blended, o aprendizaje híbrido, donde se mezcla eLearning con experiencias directas con docentes, ya sea a distancia o presenciales, entrega aun mejores resultados que esas dos opciones.

El campus del futuro no sólo alberga las sesiones presenciales de los cursos en modalidad de aprendizaje combinado, sino que él mismo es blended. En él, es posible asistir a una clase ya sea presencialmente, en tu celular, o en tu escritorio en el otro extremo del mundo. Aulas permanentemente conectadas comparten sus contenidos: el video de la cátedra con su transcripción se encuentra de inmediato en línea, donde puedes buscar, guardar, compartir, o preguntar sobre ellos a tus compañeros y profesores, por chat o en sesiones de tutoría. Finalmente, se eliminará la distinción entre aula virtual y física: lo que sucede en una estará disponible en la otra.

Abierto

Las universidades líderes están conectadas con su entorno. Su éxito incluye transformar la particularidad de su ubicación en algo universal. Son conscientes del lugar en que se sitúan, su contexto social, historia y necesidades particulares. Ese mismo contexto las nutre, la diversidad de su ambiente alimenta su capacidad de innovación. Su infraestructura está disponible para sus vecinos y conciudadanos.

La respuesta del campus a la baja de estudiantes en sus dependencias debido a la virtualización debe ser la apertura de sus puertas, para que la comunidad utilice sus usualmente espacios privilegiados. Ya no es sólo la biblioteca la pública, es también el aula, para las clases de música locales; es el teatro de la universidad donde nacen los poetas y comediantes de mañana y la piscina donde practican los deportistas. El sistema de reservas en línea debe estar abierto a la comunidad, el barrio, la ciudad. El campus del futuro vuelve así a ser un lugar ciudadano de encuentro del conocimiento.

Ágil

Tiempos inciertos exigen agilidad. Una organización responsiva reacciona rápida y adecuadamente a lo inesperado. Si es necesario cerrar un edificio se readecuan los horarios de forma dinámica, o se transfieren a modalidad online con sólo un click. Lo mismo es posible desde una sola aula hasta una facultad entera. De cada imprevisto se utilizan, además, sus oportunidades: la virtualización de una clase no sólo se traduce en la cancelación de su actividad presencial, sino también en la readecuación del número y tamaño de secciones, utilizando las nuevas horas docentes disponibles para tutorías.

El campus que viene dispone de sus recursos dinámicamente, de forma óptima y sustentable. Las sesiones presenciales consideran los espacios ya utilizado para minimizar los gastos energéticos. El aula misma sabe quién estará ahí y adapta su temperatura e iluminación; es energéticamente consciente. La adecuación es constante; no existen semestres, ni niveles de estudio; los grupos y horarios son dinámicos y cambian con la demanda.

Un campus orgánico

Estas visiones del futuro se nutren de realidades ya existentes en distintas instituciones. El enorme e inesperado salto de estas semanas ha sido en esa dirección. Ante esto, las instituciones que sepan ir más allá del aseguramiento de la continuidad de la enseñanza, y utilicen la crisis como una oportunidad de transformación hacia educación blended tendrán la ventaja en los próximos años. El campus debe responder sin miedo y con humildad, abriéndose al cambio y conectándose a los nuevos lugares de aprendizaje.

 

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