El nuevo paradigma de la modalidad a distancia

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Ante el estado actual de la Educación Superior existen muchas dudas respecto al nuevo paradigma educativo: ¿Este sistema continuará después de la crisis? ¿Qué cambios provocará? Y, en caso de que tengamos que estar en casa más tiempo ¿De qué forma se podrá mejorar la Educación a Distancia?

Uno de los temas que más urge resolver en las Instituciones de Educación Superior es el futuro de sus recursos. Los expertos afirman que el aprendizaje en línea como lo conocíamos está cambiando la visión de la educación, principalmente porque esta modalidad debería reducir costos y volverse más accesible al público. Algo que aún no se ve en la práctica.

Gran parte de este problema se debe al abordaje de una modalidad a distancia de emergencia y no al aprendizaje en línea como tal. Por eso, en este blog haremos algunas distinciones respecto a conceptos como Educación a Distancia, Educación Virtual y Educación En línea; y con esto podremos definir de qué forma soluciones tecnológicas para la optimización de la planificación de recursos, como aulas, clases y docentes, permiten un ahorro considerable para las instituciones sin perder la calidad.

Educación a Continua

El lifelong learning es un propósito al que las nuevas universidades apuntan antes de la pandemia. Un proyecto que ya lleva años en el discurso, debido a que las exigencias del mercado de tener profesionales cada vez más adaptables a los nuevos desafíos que presenta la tecnología promueve la constante formación y preparación en nuevas competencias.

En su informe de 1972 “Aprender a Ser” la UNESCO presentó la Educación Continua como “la idea rectora de las políticas educativas de los años futuros”, un texto heredero de “Educación Permanente” 16 trabajos publicados por el Consejo de Países Europeos en 1970 que detallan conceptos, métodos y las experiencias de educación continua de la época, sin todavía pensar en cómo la tecnología impactaría este modelo antes llamado «sistema de sistemas».

 

La educación continua como necesidad, de la mano del nacimiento de las nuevas tecnologías, permitieron el desarrollo de distintas modalidades, en búsqueda del objetivo de la formación permanente de profesionales. Esto, sumado al auge de las matrículas para la Educación Superior a fines de los 90 impulsaron a las Instituciones a invertir en compañías administradoras de programas en línea (OPM) que se llevaban una parte importante de las ganancias de la nueva forma de educar de los 90.

Estas modalidades han mutado y podemos distinguir características fundamentales para definirlas:

Educación virtual:

Modalidad para la que los usuarios deben tener conocimientos de Internet, medios de comunicación online y plataformas multimedia. Se caracteriza por ser asincrónico, ya que todo el contenido para revisar y descargar se encontrará en una plataforma a disposición del estudiante. Sin embargo, este debe cumplir con fechas límites previamente fijadas en la plataforma. El docente y el estudiante se contactan de manera virtual, esto, visto de una forma amplia; correo electrónico, videos, o plataformas especialmente creadas para esta interacción.

Educación online:

En esta modalidad los estudiantes necesitan coincidir en un horario específico con el docente para realizar reuniones o clases en vivo. La institución educativa deberá contar con plataformas tecnológicas que permitan a los docentes realizar la clase propiamente tal, y gestionar el aprendizaje del estudiante.

Educación a distancia:

Estrategia educativa basada en el uso intensivo de nuevas tecnologías, estructuras operativas flexibles y métodos pedagógicos altamente eficientes en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que permitan condiciones de tiempo espacio, ocupación o edad de los estudiantes no sean factores limitantes o condicionantes para el aprendizaje. Utiliza elementos sincrónicos y asincrónicos para su desarrollo.

Con el avance de la crisis actual por la pandemia de COVID-19, valdría la pena preguntarse Institución por Institución qué solución están tomando para lograr una realización eficiente de la clase, un seguimiento del aprendizaje y el compromiso del estudiante, y más aún, ahorrar los recursos necesarios para las consecuencias venideras.

Los líderes educacionales han destacado las falencias; falta de capacidades técnicas y pedagógicas requeridas; la necesidad de un diseño instruccional y curricular adecuado para la modalidad; la oportunidad de reestructurar procesos y realizar inversiones que permitan una educación de calidad en este contexto y aseguren recursos para procesos venideros.

La crisis de las matrículas                                                                       

Existe una clara incertidumbre sobre la continuidad de los estudiantes en esta modalidad, y más aún las nuevas inscripciones que se podrán alcanzar el próximo semestre. La educación podría sufrir un desgaste histórico debido a que los estudiantes no se encuentran satisfechos con su experiencia de aprendizaje a distancia, o más aún sin capacidad de pagar el valor del arancel y matrícula que antes cobraba la universidad por una experiencia presencial en el campus.

Un informe de Deloitte Center For Higher Education Excellence advierte estos escenarios pues, para garantizar la continuidad en el corto plazo, es probable que algunas universidades necesiten reestructurar rápidamente sus operaciones. En Estados Unidos la Ley Cares: Ley Federal de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica Coronavirus, está intentando compensar los costos causados por la pandemia a colegios y universidades. Sin embargo, varias universidades tendrán que renegociar su situación financiera para cumplir sus compromisos, que se volverán más exigentes a medida que los estados intensifiquen las presiones por garantizar la calidad de la educación.

Desde Deloitte diferencian esta crisis con la de 2008 por dos aspectos importantes. La desaceleración en el mercado inmobiliario permitió alertar anticipadamente a las instituciones sobre la situación y, por otro lado, en esa época las fuentes de financiamiento de la educación superior eran mucho más fuertes; más matriculados, y nuevos programas de magíster que atraían a profesionales. La situación actual ante la incertidumbre de los ingresos deja a las universidades en una posición financiera poco estable, por lo que aconsejan liderazgos capaces de prepararse para múltiples escenarios y mantenerse flexibles ante el continuo cambio.

Optimización de recursos y mejores horarios

Según la encuesta nacional de aprendizaje en línea de Canadá, publicada en el sitio Online Learning and Distance Education Resources la mayoría de las instituciones de ese país, que implementaron aprendizaje en línea antes de la crisis, lo hicieron con el objetivo de proporcionar más flexibilidad. Ahorrar dinero nunca fue una de las ventajas, sin embargo, la encuesta apunta a que el aprendizaje en línea debería ser mucho más barato dado que existe un ahorro considerable en términos de infraestructura: mantenimiento de edificios, calefacción, iluminación, bibliotecas y laboratorios. Muchos de los costos «generales» de la institución se transfieren al estudiante, que trabaja desde su casa (o la oficina de otra persona).

La automatización de algunos cursos en línea con el apoyo de un software de retroalimentación de la experiencia de los estudiantes y evaluación de los resultados de aprendizaje, podría ser una opción para reducir costos, y poder enfocarlos para potenciar otros cursos de educación a distancia con los mejores docentes, dedicados a entregar estímulo y apoyo pertinente a sus estudiantes y, al mismo tiempo, enfocarse en la investigación.

Efectos de un cambio de paradigma

Desde la irrupción de la educación a distancia, si bien la experiencia en el campus es algo que se extraña, ya nunca más será la misma. La modalidad blended ha llegado para complementar la enseñanza en los distintos momentos de la vida de los estudiantes, tanto para quienes comienzan el pregrado y necesitan más interacción con sus pares, como para quienes ya después de años visitándo el establecimiento universitario prefieren estudiar en línea. Por eso, hay importantes lecciones que hay que tener en cuenta a medida que avanza este cambio de paradigma:

  • Construcción de modelos de negocio que garanticen una enseñanza más rentable
  • Desarrollo de una estrategia de implementación blended con aprendizaje sincrónico y asincrónico
  • Automatización de cursos que permitan enfocar mayores recursos en los más importantes
  • Graduar a estudiantes por el mismo costo
  • Graduar a estudiantes con mejor formación (habilidades apropiadas) por el mismo costo
  • Mantener el número de alumnos y resultados a un costo menor
  • En lugar de aumentar secciones dar cabida a grupos más grandes en la modalidad online

Conclusión

La universidad está cambiando, por eso es necesario más que nunca aprender de estos cambios y convertirlos en oportunidades antes de que una crisis de un golpe fuerte al financiamiento de las instituciones. Por esto, la planificación académica adaptada a la modalidad a distancia y el seguimiento de los resultados de aprendizaje de los estudiantes en entornos automatizados, así como el seguimiento del compromiso, serán claves para retener estudiantes y ahorrar recursos para el próximo período.

 

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