Enseñanza remota y aprendizaje en línea: coordinando docentes y estudiantes

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Apenas estamos finalizando el primer trimestre del 2020 y ha quedado demostrado que pese al rápido avance de la tecnología en la década pasada, la Educación Superior está en pañales en lo que a Transformación Digital se trata. Esto abre un mundo de posibilidades, donde es fundamental generar estrategias para enseñar a aprender en la nueva modalidad online.

Muchos especialistas se preguntan, ¿qué impacto tendrá en la Educación Superior la inmersión forzada en las estrategias de aprendizaje online actualmente disponibles?

Las Instituciones de Educación Superior (IES) llegaron a un punto donde deben tomar rápidamente las herramientas existentes por la urgencia, pero a la vez, ponerlas a prueba para, más tarde, evaluar su eficacia en los distintos contextos formativos, como la clase, el apoyo entregado a estudiantes y docentes, o la socialización entre toda la comunidad educativa.

Impacto inicial del proceso de cambio

En una encuesta publicada en marzo del 2020 por la consultora EAB a 257 universidades, se reflejó el impacto potencial del coronavirus en las perspectivas de rendimiento de la admisión de las IES (el porcentaje de solicitantes admitidos que se inscribirán). Cuando se les pidió a los encuestados que clasificaran sus perspectivas en una escala del 1 al 5, siendo 5 el peor, el 43% de los líderes de inscripción respondieron 5, y el 32%  indicó 4 en su evaluación.

Además, un 87%, temen que las futuras visitas al campus por parte de los estudiantes potenciales disminuyan. Este año, el 36% vio una disminución en las visitas, el 50%  no vio ninguna disminución y el 15% no estaba seguro. En Chile, según lo informado por el medio LaTercera,  esta realidad se hizo patente al mostrar la matrícula más baja en los últimos cinco años.

Ante esta preocupación la encuesta indica que 62% de las universidades han implementado videoconferencias para los estudiantes recién admitidos y los solicitantes potenciales, las que incluyen un recorrido virtual (54%), streaming a través de redes sociales (46%), programando eventos a través de redes sociales con anticipación (43%).

Ante el escenario de finalizar el año en el contexto de pandemia solo un 5% tiene un plan, mientras el 65% se encuentra trabajando en uno.

Por otro lado, otra encuesta realizada a 300 estudiantes por Quatromoney y TuitionFit reveló que un 25% de los estudiantes de último año de secundaria estaban reconsiderando su elección universitaria debido al coronavirus. Considerando factores como, estar más cerca de casa (32,9%) o el temor a contraer la enfermedad en el campus (21,9%).

Enseñar durante la pandemia

Los expertos en Educación Superior mundiales están reflexionando sobre el papel de la educación en estos momentos; Hamish Coates, profesor del Instituto de Educación de la Universidad de Tsinghua, destacó a Times Higher Education el potencial de las mejoras en la enseñanza en línea como una necesidad, «la educación superior estará más interconectada. El aprendizaje en línea es el gran ganador de esto, en todos los niveles educativos; así que demostrar la calidad ahora está en el centro del escenario».

Todd Maurer, un consultor educativo con sede en Los Ángeles, indicó que una vez que las personas se acostumbran a una determinada modalidad, se vuelven más propensas a usarla, “podría haber mayores oportunidades para expandir las ofertas en línea como resultado de esta crisis. Merecerá la pena cuestionar hasta qué punto la experiencia en línea dentro de las universidades puede mantenerse”.

Sin embargo, hay muchos tipos diferentes de cursos, no hay forma de hacer una planificación única para todos, las oportunidades que los docentes barajan son las conferencias sobre videoconferencias, grabar videos de instrucción o probar alguna otra modalidad; ante esto las evaluaciones siguen siendo el problema de fondo. Una de las preguntas que se hacen los docentes y la administración es cómo lograrán evaluaciones equitativas entre las secciones con profesores que evaluan sus catedras con evaluaciones periódicas y aquellas que construyeron su planificación con una evaluación final grande.

Jennifer Murphy, vicerrectora asociada de Brandman University  para la innovación educativa indicó a Inside Higher Education indicó que «si la institución no tiene un LMS que sea robusto o si no tiene cursos integrados en un LMS, necesitará un gran impulso».

Por su parte, Penélope Adams Moon, directora de estrategia de aprendizaje en línea en el campus Bothell de la Universidad de Washington  indicó que «enseñar bien en línea requiere un arco mucho más intencional de planificación y aprendizaje en torno al diseño y la pedagogía. Necesitamos medidas provisionales, pero no son lo mismo que la enseñanza en línea».

La nueva Educación Superior: eLearning y bLearning

El medio especializado en Educación Superior InsideHighered entrevistó a varios especialistas en el área. En su nota destaca la importancia del LMS, pero además, de la medición de los resultados de aprendizaje, la revisión de los instrumentos de evaluación en esta nueva modalidad, y repensar las mallas curriculares para que la estrategia virtual haga sentido con el perfil de egreso del estudiante. A continuación, te dejamos un resumen de las principales reflexiones y consejos sobre estos temas:

1. La evolución de la educación en línea

Si bien los planes de contingencia que han desarrollado las universidades son perfectibles, un lado de la discusión apunta a que este momento es un precedente para el mejoramiento de la calidad de la educación en línea. Las universidades que hayan invertido en capacitación para docentes y administrativos en enseñanza y diseño en línea, así como el desarrollo de cursos web y programaciones académicas acordes a esta modalidad estarán en una posición mucho más ventajosa con respecto a sus pares.

2. La necesidad de protocolos para trabajar de forma remota

La especialista Deb Adair, executive director en Quality Matters aconseja que una coordinación especial con los equipos para conocer la situación individual que están viviendo de manera remota y establecer expectativas realistas para afrontar la contingencia en las condiciones que esta lo permita.

Asimismo, será de vital importancia brindar orientación a través de protocolos de comunicación y estableciendo herramientas que faciliten las tareas como la programación académica y la medición de resultados de aprendizaje a través de una consultoría.

3. Potenciar los servicios de asesoramiento, supervisión y tutoría

Kelvin Bentley, vice president of learning strategy en Six Red Marbles recalca la necesidad de  asegurar el acceso a los servicios de asesoramiento, supervisión y tutoría a los estudiantes. Algo que puede ser difícil para el presupuesto de algunas universidades, pero que traerá ventajas en el engagement de los estudiantes y en la evaluación posterior al plan de contingencia sobre cómo se preparan profesores y estudiantes para participar en la enseñanza y el aprendizaje a distancia.

De igual manera, Bentley pone énfasis en la revisión de los planes de estudio anualmente como una investigación para generar mejoras en el impacto de la tecnología en el aprendizaje de los estudiantes.

4. La importancia de generar modos híbridos de instrucción

Jody Greene, associate vice provost for teaching and learning de la Universidad de California, Santa Cruz advierte sobre los aprendizajes  que se pueden tener de esta etapa, debido a que no son cursos diseñados para la modalidad en la que se están adaptando. Sin embargo, destaca lo mucho que se aprenderá sobre Blended Learning (Blearning) o aprendizaje híbrido y sobre las herramientas que surjan para agilizar la enseñanza en un contexto con dificultades como la velocidad de internet y el dispositivo al que puedan acceder los estudiantes. De esto destaca las conferencias pregrabadas y las discusiones a través de chats, donde los estudiantes puedan dejar sus dudas.

5. La escasez de tiempo y recursos para sobrellevar la crisis

Cameron Sublett, senior research associate en WestEd discrepa sobre la idea de que «una vez pasada la crisis, las universidades desarrollaran la capacidad de servir a sus estudiantes a través de la tecnología, y hay pocas razones para que la abandonen». El especialista argumenta que es difícil que las universidades desarrollen esta capacidad debido a la escacés de recursos, la poca capacitación que aún existe y el apoyo para docentes que aún no ha sido adaptado para estos contextos.

Sin embargo, considera la importancia de que la universidad prevenga este tipo de crisis implementando el aprendizaje en línea como una herramienta para gestionarla, pero no como un órgano vital.

“Los formuladores de políticas e instituciones no han logrado desarrollar la capacidad y los recursos necesarios para desarrollar educadores y cursos en línea efectivos y equitativos. Esta vez puede ser diferente; es difícil de decir. Uno solo puede esperar”.

La preocupación de los gobiernos por asegurar la calidad permitirá que una vez cubiertas las necesidades operacionales las IES, éstas se preocupen por la medición, monitoreo y seguimiento de las medidas aplicadas. Un ejemplo de esto son las orientaciones entregadas por el MINEDU de Perú, donde especifica los lineamientos para que las instituciones realicen los cambios pertinentes en su plan estratégico sin dejar de entregar un servicio educativo de calidad.

Conclusión

La educación en línea antes de la pandemia no estaba dentro del mapa de las instituciones para enfrentar una crisis, ante esto surgen muchas preguntas y desafíos a responder por parte de los especialistas, especialmente referidas a la planificación, la efectividad de la realización de las clases, la validez de las evaluaciones, y por consiguiente, la calidad de la enseñanza que se está entregando ante la crisis.

Según las distintas etapas de madurez en la Transformación Digital de la institución será posible evaluar de forma más idónea este semestre. Sin embargo, se hace urgente adquirir herramientas que agilicen estos procesos para el futuro., por esto, orientar la educación online y blended tiene como uno de sus grandes beneficios reducir costos, y aumentar la matrícula brindando más facilidades de horario a estudiantes y docentes.

 

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