Los desafíos de las Instituciones de Educación Superior a lograr un Alto Desempeño

Jorge Yutronic Tendencias
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Lo que antes se consideraba de calidad suficiente, ahora no lo es. Lo que antes se consideraba un desempeño institucional razonable, ahora no lo es. A medida que avanza el siglo XXI se hace más evidente la presión de la sociedad porque sus instituciones logren altos desempeños, en particular en sus contribuciones efectivas a las personas.

Desde los niveles de retención y progresión de estudiantes hasta el impacto de las publicaciones científicas y tecnológicas. Desde la atracción de talentos a los programas de postgrado hasta la innovación y el emprendimiento. Hoy las Instituciones de Educación Superior están sometidas a mayor exigencia. Esta dinámica se expresa en los organismos públicos, las empresas y en las Instituciones de Educación Superior. A través de los diferentes países y sistemas políticos.

Todo ámbito académico es hoy día sometido al examen externo, al uso de indicadores relevantes válidos internacionalmente, a la comparación con otras instituciones que actúan mejor.

Ya no basta la comparación con la propia evolución institucional, en particular al observar las significativas diferencias entre los actores del sistema de Educación Superior de cada país.

Entonces, los directivos institucionales se están orientando crecientemente a lograr desempeños notables, principalmente para abordar las siguientes interrogantes: ¿Están creando valor real para sus estudiantes y los actores de la sociedad? ¿Cuán efectivamente cumplen la misión institucional? ¿Están cumpliendo a cabalidad las exigencias regulatorias, en particular, de la acreditación nacional e internacional? ¿Cómo asegurar la sostenibilidad académica y económica en contextos dinámicos e inciertos? ¿Cómo lograr todo lo anterior en forma simultánea?

Pese a los esfuerzos que vienen desplegando, son pocas las instituciones que pueden mostrar resultados que satisfagan las expectativas.

La gestión operacional eficiente y el mejoramiento continuo son dos dinámicas claves que utilizan en las instituciones, y sus directivos buscan ser competentes en ellas. Existen amplios espacios de superación en estas dinámicas:

  • Mayor eficiencia en el uso de activos físicos (salas, laboratorios, equipamiento)
  • Mejor conformación de los cuerpos académicos
  • Mejores programas de estudio tanto en pregrado como en postgrado
  • Mejoramiento de las capacidades y resultados de la investigación y desarrollo, medidos en calidad de publicaciones, tasas de citación, calidad de patentes, contratos con la industria
  • Aumento de:
  • los aprendizajes de los estudiantes
  • las tasas de retención, progresión y titulación de los estudiantes
  • las tasas y relevancia de empleo de los graduados
  • la cobertura y relevancia de la educación continua
  • la transferencia tecnológica, innovación y emprendimiento
  • la vinculación con el medio en el contexto de la tercera misión de Educación Superior
  • la internacionalización y movilidad de estudiantes y académicos
  • la participación de poblaciones minoritarias
  • impacto institucional en la sociedad  

La pregunta es: ¿cómo lograr todo esto a la brevedad? Mientras las universidades del Sudeste Asiático presentan altas velocidades de transformación,  esto es lento en las universidades de Latinoamérica.

La digitalización está jugando un rol crecientemente protagónico para apoyar y acelerar esta transformación, tanto por su efectividad en los desempeños como por su impacto positivo en la calidad. Desde los ERP (Enterprise Resource Planning,sistema de planificación de recursos empresariales) básicos para la gestión de recursos hasta los sistemas y plataformas de diversos espacios académicos.

Mientras unas pocas instituciones avanzan con determinación en su digitalización a otras les cuesta bastante. Se está generando una brecha digital en el seno de las Instituciones de Educación Superior. Algo similar, ha venido ocurriendo en el mundo de las empresas.

Para superar esta brecha, además de las propias actualizaciones en las instituciones es necesario que ellas utilicen y apalanquen al máximo las capacidades tecnológicas y de gestión disponibles en los ecosistemas nacionales e internacionales, que a su vez están evolucionando positivamente.

Lograr desempeños notables en las instituciones supone también cambios estratégicos en ellas, más allá de la razonable gestión operacional y el mejoramiento continuo señalados más arriba.

Parte de estos cambios estratégicos son estructurales y apuntan a innovar en el diseño institucional. A nivel internacional, existen varias iniciativas orientadas a esos fines. Desde las renovaciones por ámbitos específicos hasta la sistematización de la creación de universidades con nuevos criterios, en países que amplían la cobertura en forma acelerada.

Un tipo de respuesta, es el intento de innovación institucional en universidades existentes. Por ejemplo, en 2017 la Universidad de Lund en Suecia invitó a debatir sobre la concepción de la Universidad del Futuro para abordar cuestiones del tipo:

  • ¿Cómo pueden progresar las universidades con las tendencias actuales?
  • ¿Cómo hacer que digitalizacion transforme la educación y la investigación de forma significativa?

Otro tipo de respuestas es la creación de universidades con nuevos criterios. El Director de Educación de OECD afirmó en marzo de 2016 que en China se abría una nueva universidad cada semana, proyectando 40% de sus graduados en los ámbitos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).

Diferentes contextos, diferentes estrategias, pero un mismo propósito: lograr altos desempeños de las universidades en su contribución a la sociedad.

Actualmente, los cambios estratégicos relevantes, están usando intensamente la transformación digital, como medios habilitadores de los altos desempeños buscados y también como medios para trasladar experiencias positivas y aprendizajes institucionales sistematizados.  Así se logra agilidad en los desarrollos y la creación de las nuevas realidades.

Conclusión

En síntesis, las Instituciones de Educación Superior están sometidas a grandes tensiones de cambio, internas y externas, y deben generar mejores desempeños a la altura de los desafíos que enfrentan. Los directivos institucionales y los académicos necesitan mayores y mejores medios de apoyo para ello, además de su propio perfeccionamiento.

La digitalización, a través de plataformas y sistemas diversos, constituye una herramienta fundamental para lograr cambios estratégicos relevantes y aumentar la eficiencia operacional y el mejoramiento continuo.

En particular, si se mide en torno a la calidad de los aprendizajes y la experiencia vital de los estudiantes.

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