Planificación y Evaluación en Educación Superior: El Presente con Mirada al Futuro

Camila Acevedo
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La necesidad de innovación se ha convertido en un tema obligado tanto a nivel social como dentro de las Instituciones de Educación Superior (IES). Se necesita investigación académica que permita controlar y erradicar la pandemia en la que vivimos, una misión que las universidades han aceptado como parte de su labor esencial, pero también es imprescindible que la formación de los profesionales del futuro no se interrumpa y continúe siendo de calidad.

Las IES ya tienen en la mira las prioridades que deben abordar, son metas que desde el nuevo contexto remoto dificultan su monitoreo. Te las presentamos a continuación:  

Prioridades para la Educación Superior

1. Acreditación de la educación a distancia


Los gobiernos y tomadores de decisiones de la Educación Superior ya están haciéndose cargo del problema, prueba de esto es la nueva política de la Comisión de Acreditación de Educación a Distancia por parte del gobierno de Estados Unidos, que flexibilizó sus requisitos de evaluación de la calidad para la nueva modalidad a distancia. Según señala el medio Washington Post: “El comité acordó dar a los acreedores más margen para aprobar programas que no se ajustan a los modelos tradicionales y ajustan sus estándares de instrucción, la interacción entre los estudiantes y el profesorado. Esto podría reforzar la educación en línea y basada en competencias, un campo emergente que permite a los estudiantes aprender a su propio ritmo, y avanzar a medida que dominan el material”.

Para poder llevar a cabo la evaluación de estas nuevas modalidades la Secretaría de Educación del gobierno americano destacó la importancia de hacer reformas, pero también llevar un seguimiento donde no se merme la calidad. Jessica Ranucci, abogada del Grupo de Asistencia Legal de Nueva York, que formó parte del comité de negociación indicó: "la innovación en la educación superior no puede ser a expensas de los estudiantes y los contribuyentes, cualquier reforma regulatoria debe venir con la supervisión correspondiente que garantizará que todos los estudiantes tengan acceso a una educación de calidad".

 

2. Programación horaria para tiempos de cambio


Por otro lado, varias universidades han implementado exhaustivos planes de acción. Un ejemplo de esto es la Pontificia Universidad Católica de Chile, su rector, Ignacio Sánchez, comentó al medio local DF que dados los antecedentes de las protestas sociales de 2019 su equipo ya había trabajado para enfrentar nuevas contingencias; “nos habíamos preparado para clases virtuales, se habían capacitado a profesores y estudiantes, y llega marzo y lo presencial se hizo difícil por la infección viral y la enseñanza giró hacia la educación a distancia. Estamos cerrados, sólo con la actividad básica para mantener laboratorios o Informática. El enfoque y trabajo cambió totalmente y estamos preparados para mantenernos así los próximos dos meses y ver la evolución”.

Las programaciones académicas antiguas para la modalidad presencial poseen tiempos ociosos propios de la necesidad de la distribución de la infraestructura física, además de la necesidad de compatibilizar horarios de profesores y estudiantes. Para las nuevas programaciones las universidades tendrán que replantearse cómo se hacía el trabajo hasta ahora y las nuevas necesidades. Ignacio Sanchez comentó al respecto; “Todas las universidades invertimos en infraestructura, pero a lo mejor después de esto, veremos que no necesitamos más salas, sino instalaciones tecnológicas para complementar las clases presenciales con las virtuales. Esta situación de crisis va a llevar al mundo universitario, no sólo a Chile, a reflexionar sobre cuáles son las mejores formas para enseñar”.

3. Calidad de la experiencia: foco en el estudiante


La comunicación con el estudiante es fundamental al momento de dar continuidad al año académico, sin embargo, las formas convencionales de llegar a las nuevas generaciones no son las óptimas. Por un lado, hay problemas de hardware y software que deben abordarse, y que en el contexto de la educación en línea aumentan la brecha digital.

Para que la comunicación sea efectiva y beneficie la formación del estudiante es necesario que las IES se adapten a los canales que él utiliza. Inicialmente realizar la clase con el software de videollamadas puede ser un buen comienzo, pero se pierden funcionalidades clave, como monitorear las clases de gran tamaño y realizar un seguimiento desde el celular que permita una experiencia personalizada ante las dudas que tenga el estudiante.

Harvard Business Review destaca la importancia de sondear qué tan efectiva es la tecnología utilizada para evaluar temas como: la absorción de los contenidos por parte de los estudiantes, si el ritmo de enseñanza es el idóneo para el grupo, o si los alumnos tienen muchas preguntas al final de la clase. Realizando estas preguntas los equipos administrativos podrán detectar puntos débiles e idealmente facilitar la implementación de una aplicación móvil que monitoree las necesidades de los estudiantes puede ser de gran apoyo para los departamentos administrativos.

La Necesidad de Sondeos e Intercambio de Experiencias

Alrededor de 300 millones de estudiantes continuan su educación desde sus hogares a través de cursos en línea, según Inside HigherEd. Universidades de renombre como Northeastern University, Universidad de Washington, Universidad de Stanford y Universidad de Princeton, fueron parte de las primeras universidades que informaron que llevarían a cabo sus exámenes finales de forma remota.

Donde inició la crisis, hay mayores ventajas para impartir este nuevo sistema. Times Higher Education indicó que Japón, Corea del Sur, Hong Kong y Singapur tienen las tasas más altas de penetración de Internet del mundo, entre 85% a 95%, y aunque esa cifra cae a un poco más del 50% en China continental, eso todavía equivale a 840 millones de usuarios de Internet.

La crisis social en Hong Kong sirvió como una preparación para esta transición a la estrategia virtual, y desde ese aprendizaje los expertos asiáticos apuntaron que, si bien "no se obtiene una respuesta tan buena como se hace frente a frente, es mejor que el autoaprendizaje individual”, por esta razón se debe poner énfasis en que este nuevo tipo de aprendizaje sea interactivo.

Pero el panorama mundial es variopinto, y si bien, en algunas regiones hay ventajas, en otras hay enormes necesidades. Para recoger estas experiencias y nuevas conclusiones respecto al cambio, QS estableció recientemente una encuesta continua de profesionales de la Educación Superior que sirva para comprender los desafíos que enfrentan, y cómo están aprovechando las oportunidades de aprendizaje en línea.

Según los especialistas de QS, el 50% de los encuestados ya estaba implementando una estrategia virtual. Además, consideran que los estudiantes también están exigiendo este cambio. En una encuesta que acompaña a los posibles estudiantes internacionales, el 58% de los encuestados expresó cierto interés en estudiar su título en línea debido a restricciones de coronavirus, mientras que solo el 43% declaró que no tenían interés en estudiar en línea. Por otro lado, el 51% de los posibles estudiantes internacionales encuestados dijeron que esperan que las universidades muevan más de sus conferencias en línea.

Innovación: Cómo están participando las instituciones educativas

Académicos de diversas IES de Latinoamérica desarrollaron un artículo para University World News donde indican el importante rol que deben asumir las universidades durante estos tiempos de crisis, considerando los siguientes puntos:

  1. Las universidades que cuentan con hospitales deben seguir brindando su atención al público general. “El liderazgo de la universidad debe centrarse en proteger al personal médico, proporcionarles los recursos necesarios y hacer todo lo posible para mantener abiertas estas instalaciones”.
  2. Priorizar la saludar estudiantes, maestros y personal. “Los servicios esenciales deben ser retirados del campus para protegerlos de la exposición incontrolada”.
  3. Las universidades deben cuidar el bienestar y la seguridad de los estudiantes internacionales.
  4. Extender el compromiso de “extensión” ante necesidades prioritarias de los estudiantes, como comida y refugio.
  5. El deber de continuar en línea. “Continuar en línea es una opción que debemos ofrecer a nuestros estudiantes a pesar de los desafíos para nuestros instructores y personal de apoyo”.
  6. La importancia del apoyo y el monitoreo de los esfuerzos de los instructores. “La curva de aprendizaje será empinada, pero la calidad mejorará con la experiencia, la flexibilidad y la disposición para adaptarse a circunstancias extraordinarias. Sin duda, se necesitarán nuevos mecanismos para evaluar la calidad”.
  7. La preocupación por las calificaciones profesionales que entregarán las instituciones con nuevos métodos, como una tarea a futuro.

Con todo, el apoyo de soluciones que incorporan Inteligencia Artificial (IA) en su funcionamiento desde una fase temprana, permitirá reunir información y definir vías a través del proceso educativo. Según indica el artículo de University World News la IA puede llevar el aprendizaje a un nivel presonalizado y tomar atajos sobre las necesidades del usuario asegurándose de que el usuario obtenga información que sea comprensible y tenga el conocimiento sobre el contexto que necesita para comprender la información solicitada.

Por otro lado, a medida que aprendemos de los procesos a distancia los docentes podrán documentarse de los avances del estudiante la interfaz de IA, así como detectar vacíos en el plan de estudios para completar.

Conclusión

Día a día la educación avanza y necesita de aliados que abarquen de manera predictiva e inmediata las necesidades de los estudiantes y la comunidad educativa en general. Soluciones que aportan no solo para combatir esta crisis con la investigación académica pertinente, sino también para formar a los profesionales que se necesitan para enfrentar desafíos de este tipo en el futuro.

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