Educación Superior en Tiempos de Coronavirus

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La situación de pandemia ha propiciado una revolución significativa en la forma que hacemos y entendemos la Educación Superior. Esto termina siendo un salto más grande que mera evolución hacia la educación en línea, sino que la situación implica que, sin esperar la gradualidad del proceso evolutivo, nos movamos a plataformas digitales “ahora” y “tal cuál estamos”.

Desde la tribuna que ofrece mi rol, en u-planner, empresa que impulsa el cambio tecnológico para la Educación Superior, comparto reflexiones interesantes y buenas prácticas que hemos observado en las instituciones estas últimas semanas.

De cara a la situación

Lo primero es que algunos han decidido no ver esta crisis. Esto es un error, porque te la encuentras cuando menos lo esperas. Hay otros que han quedado pasmados, sin habilidad para reaccionar. El poder de la rutina y la tradición ha demorado su incorporación al cambio, lo que repercutió, incluso en el corto tiempo a la cancelación de matrículas y a debilitar la propia continuidad operacional.

Sin embargo, hay otros que han decidido hacer cosas debido la crisis. Debemos responde a las necesidades inmediatas. Hay acciones reales que las instituciones pueden tomar desde ya para seguir asegurando la educación a sus estudiantes. Acá listo algunas. Puede que no todas apliquen a tu institución, pero otorgan una mirada valiosa a cómo mirar el problema y hacerle frente.

 

Iniciativas de la administración

  • Genera “canales abiertos” para los estudiantes. Con la proliferación de los servicios de transmisión en directo (streaming), es excelente idea contar con un espacio de “Consulta” o una “Recepción”. Un canal de reunión donde cualquier estudiante, académico o integrante de la comunidad universitaria pueda ingresar y ser orientado inmediatamente por personal de la institución. Una suerte de escritorio de recepción o mesa de ayuda, para orientar “hacia dónde hay que ir” (a pesar de que las direcciones sean, ahora, virtuales).
  • Averigua cómo se están juntando tus estudiantes. ¿Qué herramientas están usando? No todos tienen acceso a las últimas tecnologías, o al canal de chat específico o comparten las mismas guías de estudio. La propia reacción o personalidad introvertida de algunos de tus estudiantes puede estar excluyéndolo de la conversación importante del grupo, y sin el confinamiento del espacio físico, el estudiante puede no formar parte de la comunicación. Identifica qué canal están usando para compartir información académica y potencia el que puedan seguir usándolo (publica ese canal de Whatsapp, por ejemplo, y agrega un feed de noticias institucionales).
  • Identifica tempranamente la deserción. En esta situación, la flexibilidad es clave ¿Todos los estudiantes pueden estar conectados al mismo tiempo para tener la clase? ¿Cómo es la conexión a Internet de que disponen? ¿Todos tienen un equipo computacional / móvil adecuado, es personal o compartido con otros miembros de su familia? Estos elementos son ahora clave para mantener la participación y el compromiso de los estudiantes. Recopilar esta información ahora, en los inicios de esta situación es muy importante y puede llevar a identificar tempranamente factores de deserción.

A la hora de clases

  • Está bien que no salga perfecto. Estamos forzando a pasarse a estar a “en línea” y preparar material a docentes que nunca lo habían hecho antes. Es de esperar que existan aún roces y que sientan que estas primeras semanas no están logrando sus objetivos. No es raro que los docentes o estudiantes no estén familiarizados con la conexión de micrófono de su equipo, su cámara Web no cuente con las configuraciones adecuadas, o incluso, se interrumpan en las conversaciones. Primero, fomenta el trabajo que están haciendo, ya que no estaban preparados para esto.
  • Los contenidos y no toda la clase. Puede ser difícil para los estudiantes sentarse a mirar una pantalla y atender a una clase de 2 horas de un curso, solo para posteriormente atender a la siguiente clase de 2 horas. En lugar de eso, ofrece el temario, ofrece pequeñas “cápsulas de contenido”. Tal vez explicar el concepto en 45 minutos y publicar ese video para que puedan revisarlo, complementarlo con un ejercicio práctico que el estudiante puede realizar por su cuenta cuando tenga la oportunidad y posteriormente asistir, de manera opcional, a la clase completa para reforzarlo. Si grabas y entregas esta pequeña cápsula de información el estudiante podrá volver a ella en tiempo de estudio.
  • Más de un docente a cargo. Junta secciones de un mismo curso y pon a más de un docente a cargo. Que puedan planear juntos y repartirse las responsabilidades de la clase. Mientras uno es el principal instructor de la clase virtual (y que ahora, en lugar de impartirla solo a 30 estudiantes, puede hacerlo a 90 a la vez), otro preparará los ejercicios para el estudio personal de los estudiantes, mientras que un tercero genera un documento entregable o consultará la bibliografía disponible en línea que los estudiantes podrán revisar desde sus casas.

Interacción del estudiante

  • Mantenerse comunicados. El hecho de una cuarentena genera un estrés por comunicar. Si bien en un día normal pudieran tus estudiantes tranquilamente no conversar con nadie o no salir de sus casas, el que hoy sea una situación impuesta genera conflicto. Organiza reuniones, encuentros en línea, espacios de conversación entre ellos. Da la oportunidad de que se sientan parte de tu comunidad universitaria. Puedes poner a disposición de los estudiantes algunas de tus recursos de videoconferencia para que puedan usarlo para actividades extracurriculares.
  • Contacto directo. Es muy importante la conexión “cara a cara”. Si bien por temas de ancho de banda de conexión a Internet es tentador mantener conversaciones solo por texto o por voz, es importante generar instancias donde exista el componente visual entre las personas. Parte del mensaje, es no verbal. Privilegia las videollamadas.
  • Guía a tu comunidad. No dejes de ofrecer los servicios de consultoría, tutoría y apoyo de estrés a los estudiantes, docentes o administrativos. Es natural que puedan tener temor frente a la situación. Puede que no estén en sus casas con sus familiares, ya que estudian o trabajan en otra región del país, pueden tener familiares o conocidos que padezcan de enfermedad, puede que temas económicos les generen ansiedad. Es importante ofrecer la orientación adecuada y mantener la salud mental.

¿Tienes ya en operación un equipo que esté mirando la estrategia para el largo plazo de cómo mover a la institución hacia adelante?

Invito a quienes participan de la Educación Superior a compartir sus experiencias sobre estas últimas semanas y el desafío que se viene hacia adelante en el formulario de nuestra página especial para la contingencia.